jueves, 29 de abril de 2010

569

Es la primera vez que te escribo
mientras desintegro un cigarrillo
en mis labios.

La primera vez que te pienso
solitariamente
en esta terraza baldía
mientras consumo mis instantes.

Y con mi no secreta devoción
anhelo tus brazos
rodeando mi cintura.

Porque mi νού̂ς no concibe
una existencia sin
lo benevolo de la tuya
la influencia
halagadora, absorvente
de tu αγάπη