Y es que te amo con tanta entereza
que si una parte de mi cuerpo
se negara a hacerlo
simplemente sería expulsada de mi.
Y es que cantabas al cielo
mientras el viento mecia tu pelo;
el Sol ardía de rabia
perdiendo protagonismo ante tu gracia.
¿No notaste, mi corchea,
por que volaban las libélulas?
¿No escuchaste que las murallas
con tu magia se desmoronaban?
Y es que es inmenso el frenesí
que inevitablemente hace estragos en mí
con cada eterno y sutil vaivén
que se da en tus párpados al dejarlos caer.
Y es que es innegable
lo inherente de tu encanto
y es un acto embelesante
que vos, eterna sirena, me cantes.
Y es que dura tanto para siempre,
y nuestra vida tan injustamente perecedera
que sólo me queda amarte incesantemente
amarte para siempre. Para siempre eternamente.
martes 16 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 razzmatazz:
Publicar un comentario en la entrada