jueves, 10 de septiembre de 2009

Bariloche


Que me trague la cuidad
y sea parte eterna
de tu cordillera,
Bariloche.

Que tus lagos reflejen ventanales
y tus calles irregulares conduzcan
a los ríos morados
ensombrecidos por la magnificencia
de los picos de las montañas.
Azul eterno.
Bariloche.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

martes, 1 de septiembre de 2009

16:27

No escribo porque te extrañe
no.
No siento pena por lo olvidado.
Sino una
nostalgia por las tardes etílicas
en las cuales casualmente me pintabas
tu paisaje hedonista
tu pantalla surrealista tus
pasos agigantados.
Tardes lisérgicas en las cuales
tus manos bailaban nerviosamente buscando
los cigarrillos apagados en mis dedos,
tus ojos impacientes punzaban con ardor
los mios clavados
en el suelo.
Y tus labios se
movían temblorosos susurrando
tus dogmas que no podías gritar.

No escribo porque extrañe
tus eternas alabanzas
no.

No escribo porque haya traicionado
tu confianza
derrochado tu cariño
roto tus versos, tus acordes,
vaciado tu pecho y ahogado tus ojos.
No.
Mi perdón es la promesa de
volverte a dañar.

Escribo por no haber nunca reconocido la importancia
de la psicodelia (de la que siempre me burlé) en
mi poesía,
mi lujuria,
mi derroche de insolencia
mis noches
lejos lejos
de tu hablar
de nunca
acabar.