sábado, 30 de mayo de 2009

Standby/on

Podríamos sentarnos en cualquier esquina a consumir ácido, aspirar pegamento o mirarnos sin
hablar.
Podríamos acostarnos en la escarcha con la espalda descubierta y reirnos de las formas de las nubes.
Podría pintarme las uñas de violeta cada día de mi vida esperando que algún Pegaso te traiga de vuelta a mi.
Podrías simplemente estar cerca y no ser nadie, nadie en absoluto.
Sin embargo me siento una nena con los tacos de su mamá que camina pisandose la bufanda y arrastrando de una mano a su osito de peluche y de la otra a su superheroe imaginario.
Y aunque las distancias no se puedan acortar, aunque seamos apedreados por infinitas muchedumbres, aunque el espejo social no nos acepte como parte de su reflejo, aunque se nos
caigan los años a pedazos, aunque nos sobren argumentos y nos falte la voz, aunque parezca imposible, aunque sea casi un capricho, no podría yo ser más feliz.

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