martes, 31 de marzo de 2009

No sé de qué, pero me río,

Contemplo tu boca discretamente mientras vos mirás el suelo, la contemplo con intriga y un dejo oculto de deseo. Luego subo fugazmente mi mirada hasta tus ojos y los sorprendo mirándome, por lo que intstantáneamente desvío mi vista al suelo, mientras imagino como vos contamplás mi boca discretamente para luego mirar mis ojos y encontrarme viendote. Ambos agachamos la cabeza. Es todo tan hermosamente imposible.
Y ahora que tus cadenas están rotas seguís siendo Sirena, seguís estando prohibido pero cada vez sos más perfecto.
Tomo tu mano, te beso en la boca y me río; no sé de qué, pero me río. Te sorprendo con un abrazo fuerte y después un comentario de lo más insolente. Y vuelvo a tomar tu mano, y vuelvo a besarte en la boca y vuelvo a abrazarte fuerte, pero ya no me río; porque sé que tenés que irte, y, aunque lo prometas, no sé si vas a volver.

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