Tan cierto como irremediable. Otro año más, otro verano de incertudumbres, de soles y sombreros. De sonetos a Dioniso, de versos obsoletos. Ay que este verano se tape la cara, que estos finales se disfracen de invierno que no haya amores claustrofóbicos, que todo se arme de nuevo.
Que este fin sea definitivo, sin anestesia, sin suavidad, o que el retorno sea para siempre, sin botones, sin siluetas, sin llantos salados sin palabras de arrepentimiento.
Que la pared se escriba sola, que los portaretratos no hablen, que las botellas no rueden, que el sol no queme, que no queme...
martes 25 de noviembre de 2008
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