lunes, 8 de diciembre de 2008

Estamos Prohibidos


En la espaciosa claustrofobia de un cuardo pentagónico todo era encierro infinito, tal vez por eso sentía ganas de llorar, el estómago revuelto y una presión en el pecho como de angustia, como de mal presagio, como de expectativa.
No ves el paraguas bordó? No te escondas, no sirve.
Si caminás otra vez por los matorrales cortando cardos con los pies te vas a dar cuenta.
No era tu ruido, no es mi silencio.
Es nuestra osadía, es nuestra insolensia.
Estamos prohibidos.
Yo sigo callada, mientras que vos ya no tenés motivos para hacerlo.
No salgas todavía, que hay peligro.
No ves los paraguas verdes?
No ves los zapatos de gamuza?
No escuchás las sirenas de los bomberos que queman libros?
No los veas, no los escuches,
vas mucho mas allá de eso.
No te calles, no salgas.


Estás prohibido.

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