sábado, 13 de septiembre de 2008




Un año después de marchitarse todas las rosas... esperaría todavía encontrarte paseando por el jardín.
Un año después de ver las violetas caídas sobre el pasto, tuve que volver a agacharme hasta el suelo para estar más cerca tuyo, para sentir aunque sea que abajo de los escombros había parte de eso que alguna vez fue vida, que alguna vez me quiso, que ahora no es nada, que no está en ninguna parte y que ni siquiera se adorna... de algo.
Corrió por un campo de amapolas retando a las nubes de tormenta que amenazaban con fulminarla en medio de su carrera. Corrió creyendose inmortal, impune a todo por lo que peligramos. Sabiendo que alguien la cuidaba, sabiendo que nada podía pasarle si ella estaba ahí.
Pero nadie pudo cuidarla de la muerte.
Y siguio corriendo hasta casi llegar al otro lado.
Pero se soltó la tormenta eléctrica, y quién puede culparla por desear vivir?
Ahora ya pasó un año y ya no se ven las violetas, ya no adorno tu lecho con fresias amarillas que creo narcisos, ya no busco encontrarte en lugares comunes porque asumí que no estás, y entendí lo que significa NUNCA MÁS. Entendí que es inminente que el tiempo actue corrosivamente en nosotros, que ahora sos solamente una foto en mi escritorio y otra en mi mesa de luz, una carpeta en mi computadora, unas cuantas fotos reveladas hace mucho, una correa azul en desuso, y un cuento de alguien con una belleza tan perfecta que daba miedo, y que alguna vez existió pero que ya no, que ya no está mas.
Sin embargo no aprendí a no extrañarte, no aprendí a no llorar cada vez que me acuerdo de ese día de septiembre que dejaste de pestanear, que dejaste de alumbrar, que dejé de sentir.
Y me preguntan cuando vamos a ir a buscarte para traerte de vuelta, me preguntan por qué lloraba cuando te fuiste, me preguntan por qué dicen que estás en el cielo, me preguntan por qué te moriste, y me preguntan tantas cosas que no puedo ni quiero responder; y me pregunto yo, casi con terror, si, aunque no lo crea en absoluto, estarás en algún lado...

1 comentario:

psicodelic poet dijo...

Es hermoso ver, como entregas tu alma a los seres mas hermosos del mundo. Como Desvainas palabras en un abrir y cerrar de ojos..

La muerte es un estado mi querida ana clara...nuna un adios. No sabemos que hay despues, pero si sabemos que estuvo antes, la vida, la sonrisa, el amor, el cariño...La mejor manera de acercarnos un poco ams a ese pequeño o gran ser que se encuentra en ese estado tan melancolico como incierto es tirando la piedra en algunos de los casilleros de la rauela de la vida, y sonreir, escribir, llorar, cantar, etc por aquel ser..



Estoy muy feliz de que hayas podido escribir algo tan hermoso como esto, a pesar de la tristeza y la desazon que debiron acaarear esta muestra de genialidad literaria...


Gracias por...tantas cosas...y no te perdono nada eso...imploro a que lo sigas haciendo...


Te quiero demasiado..


y lo gritaria fuerte..para qeu lo escuche el mirlo amarillo..


Cuidate mucho..


beso grande..


Fede...