sábado, 23 de agosto de 2008

Licor de Menta

Y mientras esperaba calmarse, acostada en su cama, sintió la inesperada y desesperada necesidad de fumar. Enroscada en sus sábanas, con poca ropa, como esperando lo que no llegaría, sentía como todo daba vueltas, esa mezcla calamitosa del calor, la música fuerte, el cansancio y el ventilador que le producía una sensación de náuseas, de vértigo, de humedad y de oler a mar; si, sentía ese olor propio del puerto por la mañana temprano cuando los pescadores llegan a vender a la gente lo que durante la madrugada recolectaron. Olor a casi vida marina.

Con dificultad se enderezó, se puso de pie, temblándole los tobillos y caminó trastabillando hasta la repisa de donde extrajo muy cuidadosamente (no vaya a ser que su patético estado le haga romper cosas), una botella casi intacta de licor de menta; sacó un vaso de los altos del mismo lugar y lo llenó. Casi le daba pena ver cómo la botella perdía contenido, pero la pena moría reemplazada por el placer de sentir ese frío, ese aire helado (como de mar por la noche) bajándole por la garganta. Era mágico, era oler otra vez el puerto, los pescadores, escuchar el sonido del agua; y algo moviéndose lentamente, avanzando, arrastrándose mar afuera.

Dejó el vaso sobre la repisa de nuevo, la botella del fino licor irlandés seguía ahí, medio vacía, medio llena, cerrada pero medio destapada. Pensando sin saber qué hora era que faltaba poco para que él llegara, volvió a la cama, se tapó hasta la cintura y buscó en el cajón de su mesa de luz el paquete intacto de habanos cubanos que una vez un amigo le había regalado; sacó uno del envoltorio: olía a tierra, no a mar, lo encendió y comenzó a fumarlo lentamente, disfrutando de cada bocanada de aire con humo que exhalaba. Fumaba despacio pero con impaciencia, esperando, siempre esperándolo. Le pareció escuchar el ruido de las olas otra vez y, mucho más real, el sonido de la espuma y de gotas cayendo de a poco, de a una, constantemente. Levantó la vista revisando el techo en busca de una gotera hasta hallarla. Una delgada línea de agua caía desde arriba como una minúscula estalactita en el medio de su cuarto, y la espuma en el charco que se formaba en el suelo: seguramente el mar estaba revuelto otra vez sobre su casa, seguramente Poseidón querría venir a visitarla. Pero ella lo esperaba solamente a Él. Secó el charco del suelo y colocó, a falta de otra cosa, el vaso largo con restos de licor de menta para que retuviera el agua que goteaba.

Sacó otro vaso de la repisa y lo llenó hasta la mitad, o menos, con el mismo licor que le causaba la fresca sensación marina en la garganta. Volvió a la cama y prendió, temblando, el segundo habano. Temblaba porque el desenlace era inminente, él estaba a punto de llegar.

Un lapso corto de tiempo transcurrió, el necesario para terminar su habano y comenzó a escuchar sus pasos en la escalera. Había llegado. Ella comenzó a imaginarlo subiendo, mientras oía su respiración, y la espuma que lo acompañaba. Cuando llegó al fin a su cuarto lo vio, tal como lo recordaba, en esa perfección marina la contemplaba, sus cinco hermosos ojos verdosos se fijaban solamente en ella, que lo esperaba enroscada entre las sábanas, mirándolo provocativamente, seduciéndolo. Él se acercó a ella, que comenzó a acariciar su suave, escamosa y brillante piel azulada con reflejos tornasol mientras dejaba que él desplegara todos sus tentáculos que la apresaban, la enroscaban, la apretaban. Ella había previsto ese inevitable desenlace y finalmente se rindió, entregándose a él, besando sus tres labios plateados, fríos y duros dejando que sus tentáculos la envolvieran, se adentraran en ella, se movieran lentamente, avanzando, arrastrándola mar adentro.

2 comentarios:

psicodelic poet dijo...

en el asfalto, en las mariposas, en los mediodias junto a la de rizos infinitos, en tus ojos..

En tanta hermosura veo yo poesia..

y vos?...y vos?...que es lo que te lleva a escribir cosas tan hermosas, tan precisas, tan unicas...como las que escribis aca...como esta prosa hermosa, que me inspiro no solo una cancion, sino arreglos, poesia, y hasta la manera de cantarla, todo en unos minutos...ni el alcohol produce cosas tan hermosas...Licor de tu poesia he bebido anoche...y aun no termina mi resaca..


GRACIAS...

jamas me cansare de dcirlo...gracias...



Tengo mi pc de vuelta..

asi que hoy hablaremos..


ciao!!

psicodelic poet dijo...

Licor de tu poesia...licor de tu poesia...